La identidad y la memoria se construyen a partir de fragmentos: piezas rotas que, sin embargo, conservan su integridad en el imaginario. Lo roto que no está roto; el equilibrio precario entre lo real y lo onírico, el realismo mágico que se cuela en lo cotidiano. Me propongo una reconexión poética con la propia identidad.
Una casa, una taza, una conversación sobre el último viaje, el sonido de un nuevo nacimiento, el olor a comida recién hecha. Fragmentos de vida que componen una suerte de memoria compartida, imperfecta y en constante reconstrucción. Historias pequeñas que forman parte de cada familia, con sus silencios y sus alborotos. Lo perceptible de lo invisible, una columna vertebral que sostiene las raíces de quienes somos. 
Investigo en esta serie sobre el concepto de identidad, de recuerdo y de memoria. Un territorio de fragmentos que resisten ser ensamblados en una totalidad. Mi trabajo está en los rincones de las casas y los recuerdos, donde los objetos domésticos se convierten en pequeños altares improvisados, donde cada símbolo es una manifestación de deseos, pérdidas y sueños. Mis piezas construyen identidades diversas, momentos inacabados y nuevas posibilidades; son mapas de una memoria que siempre está en mutación. 
Reviso la memoria como un acto de creación permanente, un tejido de historias que se repiten, se olvidan, se reformulan y se fragmentan. Esta es una invitación a aceptar la imposibilidad de recordar por completo y, en ese acto, encontrar la belleza en la identidad fragmentada. 
Reunidos 11
Reunidos 9
Reunidos 7. Jarrón
Reunidos 10
Reunidos 8. Jarrón
Cerámica 6
Cerámica 5
Cerámica 4
Cerámicas Platitos 3, 4,5 y 6
Cerámica 2
Cerámica 1
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