El arte del arquero

Esta muestra reúne una serie de procesos personales, íntimos y compartidos a lo largo de un año. Son experiencias únicas: tanteos y certezas que esperan pacientemente el crecimiento.

El rasgo común es la experimentación dentro del taller, la confianza en la práctica, la insistencia cotidiana e incansable. Cómo se pinta esa pintura? Qué forma tiene ese volumen? Pensarse como perpetuo estudiante de uno mismo, enseñarse a hacer la obra que uno quiere.

La obra propone una deriva que se multiplica en ensayos, procedimientos y pruebas. La flecha no vuela en línea recta hacia el blanco y éste no está donde debería hallarse. Entonces hay que volver a mirar, a hacer, a pensar dentro y fuera de la obra; ensayar un nuevo camino, dar vuelta lo ya hecho, repetir todo una vez más y ahí, en ese momento de atención plena, dejar caer el tiro.

Leila Tschopp
Marzo, 2017
Back to Top