Tintas sobre papel de boceto encerado- 2011 / 2013
21 x 29,5 cm
En la búsqueda del “momento preciso del movimiento de la naturaleza” y cómo se va abriendo paso en la imagen con la poesía Haiku como motor e inspiración, la imagen va de a poco convirtiéndose en ese impulso y en esa mirada contemplativa de este tipo de poesía.   El impulso y la inmediatez del destello que ilumina una escena, llega a su término y a su definición.
En los Bosques, pierdo la estructura primordial del árbol, dejándome llevar por el ritmo visual de un espacio de naturaleza.
Siguiendo por los Destellos, reencontrándome con las figuras de los árboles, pero ya dentro de un espacio de fantasía abstracta.
Un proceso dialéctico entre la disciplina que me ayuda a exorcizar ideas tomadas de mi propio imaginario y que plasmo en papeles y telas; y la fotografía que me conecta de manera aficionada y distendida con la realidad, buscando lo propio en lo externo.
El ejercicio plástico y estético de dos lenguajes conviviendo, unidos en una obra, vinculándose, proponiéndose y alterándose el uno al otro, buscando la armonía de la imagen y el color.
La inspiración y las imágenes surgen de incansables caminatas por Buenos Aires en sus pasillos arbolados del Jardín Botánico; a través de bosques cercanos a Lago Puelo, Epuyén y El Bolsón en Chubut, paseos por calles Barilochenses en Río Negro; por el Parque del Retiro de Madrid, el Parque de la Ciutadella y el MontJuic de Barcelona, un fuerte medieval rodeado de árboles y el Parque Miramar en Donostia; los acantilados aferrados en Donibane y los jardines ingleses en París. 
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